Prácticamente todos los coches modernos llevan en su interior un convertidor catalítico, también conocido como catalizador. ¿Conoces cuál es la utilidad de este dispositivo? Si la respuesta es no, no te preocupes. A fin de cuentas, se trata de una tecnología que se ejecuta en segundo plano y de manera automática. Eso sí, sus grandes beneficios en favor del medio ambiente están fuera de toda discusión.

En este artículo de blog repasaremos brevemente qué es un catalizador, cómo funciona y cuál es su verdadera importancia, lo que te ayudará a conocer mucho mejor a tu propio vehículo. Vamos a ello.

¿Qué es el catalizador?

El catalizador es uno de los componentes más importantes del sistema de escape del vehículo. Su principal función es la de reducir el porcentaje de sustancias nocivas emitidas al exterior a través del tubo de escape, y que pueden perjudicar no solo el medio ambiente, sino la salud de las personas.

Aunque el catalizador no es precisamente lo primero en lo que pensamos al comprar un coche, lo cierto es que se llevan incluyendo en los vehículos desde 1975, cuando Estados Unidos implementó un plan para reducir en un 75% la contaminación por parte de los vehículos de combustión. Desde aquel año en adelante, diferentes países -incluyendo España- comenzaron a adoptar medidas similares, a tal punto que hoy es obligatorio que los vehículos integren este sistema.

En la actualidad, los catalizadores están presentes en prácticamente todos los medios de transporte, incluyendo coches particulares, además de trenes y autobuses. A simple vista luce como un simple cilindro, pero toda la magia está en su interior.

¿Cómo funciona el catalizador?

Los motores de gasolina o diésel queman combustible y producen gases tóxicos. Los más comunes son el óxido de nitrógeno (NOx) y monóxido de carbono (CO), a lo que debemos sumar los hidrocarburos no quemados (HC). Todas estas sustancias pasan por el catalizador, ubicado debajo del capó y junto al motor. En solo una décima de segundo, las moléculas de los gases tóxicos se combinan para producir elementos inocuos como vapor de agua (H2O) o dióxido de carbono (CO2).

Los catalizadores de mayor calidad tienen una estructura de acero inoxidable dividida en dos bloques de cerámica. Cada uno está lleno de micro conductos, mientras que sus laterales están bañados en metales como platino, rodio y paladio. La unión de estos elementos produce una reacción en los gases tóxicos, modificando su estructura química.

El “truco” consiste en maximizar la zona de contacto entre el gas y los metales. Es por ello que el convertidor lleva cerca de 60 microconductos por cm2. Para lograr una mayor eficiencia, el catalizador debe trabajar a más de 700 grados, siendo los mismos gases tóxicos los que contribuyen a lograr esa temperatura a través de las reacciones químicas.

Como resultado, las moléculas de óxido de nitrógeno se convierten en oxígeno y en nitrógeno, elementos inofensivos que están presentes en el aire que respiramos. Por su parte, el monóxido de carbono se combina con el oxígeno y se convierte en dióxido de carbono, el mismo gas que crea las burbujas de los refrescos. ¿Y los residuos de combustible no quemado? Se expulsan en forma de vapor de agua. Todo este proceso se realiza en apenas una décima de segundo.

Se estima que un catalizador regular es capaz de eliminar hasta el 99% de gases tóxicos del motor. No obstante, es necesario que el coche realice un cierto recorrido para que el dispositivo alcance la temperatura ideal para trabajar. En promedio, la vida útil del catalizador es de unos 120000 kilómetros.

¡Cuidado con los robos!

Antes te comentamos que los catalizadores están compuestos por platino, rodio y paladio. En joyería, estos elementos son considerados metales preciosos, por lo que están en la mira de los ladrones. Los costes asociados al reemplazo de un convertidor catalítico pueden llegar a ser elevados, por lo que es recomendable estar prevenidos. Por suerte, varias aseguradoras cubren un buen porcentaje de esta pieza en caso de hurto.

Manejar un vehículo sin catalizador no genera cambios notorios en cuanto a su funcionamiento, pero sería poco amigable con el medio ambiente. Además, la ausencia de este elemento te impedirá salir airoso de la ITV, por lo que necesitarás reemplazarlo obligatoriamente.

Previniendo fallos en el catalizador

Es frecuente que los catalizadores presenten fallos antes de llegar a su máximo kilometraje. Sucede cuando el combustible es de baja calidad o el vehículo tiene piezas de repuesto no originales. Puedes identificar síntomas de mal funcionamiento si al colocar tu mano contra el tubo de escape la presión de gas es débil, o si percibes sonidos extraños al arrancar el coche.

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