Averías de la válvula EGR

Si quieres tener más información sobre la válvula EGR tal vez te interese empezar revisando nuestro anterior artículo donde explicamos cómo funciona la válvula EGR.

Pincha el siguiente enlace: ¿Cómo funciona la válvula EGR?

En este artículo nos centraremos en las averías en la EGR que son relativamente comunes, especialmente en motores diésel con muchos km de circulación en ciudad y pocas revoluciones. Y… ¿Por qué dan más problemas los motores diésel que los motores gasolina? La clave es la carbonilla. Los motores diésel generan más carbonilla, y esa carbonilla se va quedando pegada en las paredes de la EGR y en los colectores de admisión, haciendo que su diámetro disminuya. Este hecho produce que la entrada de aire no sea la adecuada, en pocas palabras nuestro coche empieza a tener problemas para respirar y las prestaciones del motor se ven afectadas.

 La carbonilla acumulada en la válvula EGR puede provocar un atasco o hacer que no responda bien a los comandos de la ECU. La carbonilla puede hacer que no abra o cierre bien la válvula:

  • Si la válvula EGR se queda abierta puede generar el encendido del testigo del cuadro de mandos detectando la correspondiente avería. Este tipo de averías produce una considerable pérdida de potencia en el motor, tirones o dificultad de arranque en frío, además de mayor emisión de humos.
  • Si la válvula EGR se queda cerrada no cumplirá su función de disminuir la contaminación. También es probable que el coche nos avise del fallo con un encendido de testigo de avería. Cuando los sistemas anticontaminación no funcionan adecuadamente, el coche entra en modo «protección»o avería, limitando el régimen del motor o la velocidad.
  • Si la EGR accionada por vacío falla se generan problemas para crear la depresión necesaria para accionarla nuevamente (tomas de aire, por ejemplo)
  • Si la válvula EGR presenta fallos internos también se deben revisar, aunque suele ser menos común.

¿Cómo evitar averías en la EGR?

Siempre es mejor prevenir. Evitar las averías de cualquier elemento mecánico del automóvil es tarea complicada, el propio desgaste por uso de las piezas ya generará averías, pero siempre podemos prevenir. Con la prevención solo será necesario sustituir las piezas deterioradas por el desgaste del uso, ya que el funcionamiento de la pieza será el adecuado y su vida útil será la máxima.

Aunque resulte extraño, el mejor consejo para evitar las averías de la EGR es olvidarse de la conducción eficiente. Circulando a muy bajas revoluciones y en marchas largas forzamos la mecánica y hacemos trabajar a la EGR.

La circulación en ciudad es la que más problema puede causar a las válvulas EGR y a los filtros de partículas, sobre todo en los diésel. Es bastante menos frecuente un problema de EGR en un gasolina. Conducir con el motor alegre o revolucionado es la mejor solución de evitar averías futuras. Es cierto que con este tipo de conducción recomendada tu coche consumirá un poco más de combustible, pero si a esta medida le añades alguna limpieza ocasional de la válvula EGR probablemente funcionará de forma adecuada durante toda la vida de tu coche.

Cómo limpiar una válvula EGR

No se trata de una tarea sencilla. La dificultad para limpiar una válvula EGR depende de si es mecánica o electrónica. Si la válvula EGR de tu coche es electrónica y se estropea, casi con toda seguridad te tocará cambiarla. Si encuentras a un experto es probable que se pueda limpiar con ultrasonidos para eliminar las partículas que haya entre la válvula y los conductos del sistema EGR.

Si la válvula EGR de tu coche es mecánica tendrás que seguir los siguientes pasos para proceder a su limpieza:

  • Poner el coche en punto muerto y freno de mano antes de abrir el capó. Una vez esté abierto, retirar el cable negro (borne negativo) de la batería. Con la ayuda de un destornillador, retirar los tubos inferiores y superiores de ventilación del motor.
  • Encontrar la válvula EGR. Una vez ubicada, con la ayuda de unos alicates y destornillador, soltaremos la abrazadera de resorte y los tornillos que unen la manguera que suministra aire al sistema y colector de admisión a la válvula EGR.
  • Llega el momento de tener cerca la llave Allen para retirar los tornillos que fijan la válvula EGR al colector de salida.
  • Una vez retirada la válvula EGR debemos desechar las juntas de goma que hay entre ésta y los colectores. Es importante localizar previamente y comprar los repuestos necesarios, porque una vez limpia, volveremos a instalarla en las mismas condiciones que tenía previamente.
  • Con la válvula EGR fuera del motor, procederemos a limpiar los puertos de entrada y salida con un limpiador de carburador. Para que la limpieza sea más profunda y eficaz conviene dejar que el producto actúe durante unos minutos.
  • Cuando los restos depositados en la válvula estén blandos, con un cepillo de dientes bañado en líquido limpia carburador, frotaremos el interior la válvula para eliminarlos. En las partes donde la suciedad esté más incrustada, siempre podremos ayudarnos de una espátula o destornillador de punta plástica. Siempre debemos tener mucho cuidado de no arañarla ni deteriorar la mariposa que hay en el interior.
  • Cuando la válvula esté limpia revisaremos que el colector de admisión también está libre. En caso de no ser así, podemos limpiarlo usando un taladro con punta de cepillo circular para retirar la suciedad.
  • Para terminar, cuando tengamos limpios ambos elementos, procederemos a su montaje. Ojo: sin olvidarnos de las juntas de goma para sellar la válvula a los puertos de entrada y salida.

La válvula EGR es delicada y siempre es mejor que este proceso lo realice un mecánico con experiencia, ten en cuenta que, estamos hablando de un elemento fundamental para el correcto funcionamiento del vehículo.

Si piensas que la válvula EGR de tu coche puede estar obstruida llama por teléfono o entra en nuestra web para pedir una cita.  Haremos una revisión antes de que se desarrolle una avería grave.

¡Te esperamos!

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